jueves, 13 de enero de 2011

LA CRIANZA DE LOS NIÑOS JUDIOS


La ternura del vinculo que unía a los padres judíos con sus hijos aparece incluso en la multiplicidad y vivides de las expresiones con que son designadas las diferentes etapas de la infancia en hebreo. Ademas de términos tan generales como BEN y BAT (hijo e hija) , encontramos no menos de nueve términos diferentes para expresar cada una de las etapas de la vida del infante.

Hay un pasaje en la Misnà que designa y, pro así decirlo etiqueta originalmente los diferentes periodos de la vida en base a sus características. Vale la pena reproducirlo, aunque solo sea a modo de introducción a lo que tendremos que decir acerca de la crianza de los niños. El rabi Jehudah, hijo de Tema, Dice:

a los cinco años : Lectura de la Biblia

a los diez años : aprendizaje de la Misnà

a los trece años: ligado a los mandamientos

a los quince años: el estudio del Talmud

a los dieciocho años: matrimonio

a los veinte años: la dedicación a la profesión o a los negocios

a los treinta años: vigor pleno

a los cuarenta años: madurez de razón

a los cincuenta años: para consejo

a los sesenta años: comienzo de la ancianidad

a los setenta años: edad gris

a los ochenta años: ancianidad avanzada

a los noventa años: encorvado

a los cien años como si estuviera muerto e ido y quitado del mundo

De todo esto se menciona cinco años como cuando se espera que el niño comience a leer la biblia naturalmente, en el original hebreo. Pero también había opiniones encontradas. Por lo general, se consideraba una instrucción tan temprana como buena solo en el caso de niños sanos y fuertes, mientras que los de una constitución regular no debían ser mandados a un trabajo regular hasta los seis años. Hay sentido común y sana experiencia en este dicho del Talmud “Si pones a tu hijo a un estudio regular antes de los seis años, tendrás que correr siempre detrás y nunca lo alcanzaras”. Esto hace referencia principalmente al irreparable daño hecho por tensión tan temprana sobre la mente. Si por otra parte, llegamos a una amonestación acerca de comenzar a enseñar al niño cuando tiene tres años, esto debe hacer referencia a aquella temprana instrucción que consiste en ciertos pasajes de la Escrituras, o de pequeñas secciones aisladas y de oraciones, que un padre haría que su hijo repitiera, seis o siete años era la edad en la que un padre de Palestina estaba obligado legalmente a ocuparse de la instrucción escolar de su hijo.